El estrés y preocupación de la boda desapareció desde el primer minuto que hablamos con ella. El afán y la dedicación que le pone a su trabajo es encomiable. En contacto directo con nosotros diariamente, se encargo de todo lo que iba surgiendo, desde un adorno hasta hablar con otro proveedor. Y en el día de la boda, realizó fotos, vídeos… Se implica al 200% y se nota que le encanta su trabajo, vivió y cuido todos los detalles de la boda como si fuera la suya. Nos llevamos una gran amiga después de todo esto.